Introducción
La asfixia neonatal se caracteriza por una interrupción crítica del intercambio gaseoso o perfusión tisular, resultando en hipoxemia (PaO₂ < 40 mmHg), hipercapnia (PaCO₂ > 60 mmHg) y acidosis metabólica (pH < 7.0) en el periodo perinatal. Este cuadro desencadena una cascada isquémica que afecta principalmente órganos con alta demanda metabólica (cerebro, corazón, riñones). La disfunción mitocondrial y el estrés oxidativo contribuyen al daño celular irreversible, especialmente en recién nacidos con reservas limitadas de antioxidantes endógenos.