La aterosclerosis coronaria representa la causa principal (aproximadamente 90% de los casos), seguida de etiologías menos frecuentes como anomalías congénitas (ej. origen anómalo de las arterias coronarias), vasoespasmo (ej. angina de Prinzmetal) o vasculitis sistémicas (ej. enfermedad de Kawasaki).
El proceso aterosclerótico inicia en la adolescencia con la formación de estrías grasas (acumulación de lípidos en la íntima arterial), evolucionando progresivamente a placas fibrosas que pueden sufrir ruptura, desencadenando trombosis aguda y oclusión luminal. Estudios histopatológicos demuestran que el 50% de los adultos jóvenes (20-30 años) presentan lesiones ateromatosas incipientes.