El principal agente etiológico es Escherichia coli (responsable del 70-80% de los casos), seguido por Klebsiella pneumoniae, Proteus mirabilis y, en menor medida, bacterias atípicas como Chlamydia trachomatis. La infección ocurre por:
- Vía ascendente: Invasión bacteriana desde la uretra.
- Diseminación hematógena: En pacientes con focos infecciosos distantes.
- Reflujo urinario intraprostático: Favorecido por obstrucción del flujo urinario.
La respuesta inflamatoria desencadena edema glandular, compresión uretral y liberación de mediadores (TNF-α, IL-6), explicando los síntomas obstructivos y sistémicos.