Introducción
El síndrome de fragilidad constituye un estado clínico multidimensional caracterizado por la disminución de la reserva fisiológica y la susceptibilidad incrementada a estresores externos. Este fenómeno refleja un deterioro multisistémico, afectando sistemas cardiovascular, endocrino, inmunológico y musculoesquelético. Aunque carece de una definición universalmente aceptada, su identificación temprana es crucial debido a su asociación con outcomes clínicos adversos.