Introducción
El alcohol etílico (etanol) constituye una de las sustancias psicoactivas más consumidas a nivel global, con un alto potencial adictivo y repercusiones multisistémicas. El Trastorno por Consumo de Alcohol (TCA) se caracteriza por un patrón desadaptativo de ingesta alcohólica que provoca deterioro clínicamente significativo en el ámbito social, ocupacional o físico, acompañado de tolerancia, abstinencia y conductas compulsivas.