Introducción
El bazo constituye el órgano intraabdominal más frecuentemente lesionado en traumatismos cerrados del abdomen, representando aproximadamente el 30-40% de todos los traumatismos abdominales contusos. Su vulnerabilidad se debe a su estructura parenquimatosa frágil, alta vascularización y posición subcostal izquierda. En las últimas décadas, el paradigma terapéutico ha evolucionado hacia enfoques conservadores, reservando la cirugía para casos seleccionados.